En uno de los últimos viajes a Madrid, como es costumbre, se hizo una introspección en varias
tiendas de música en busca de material del Pingüino. Cuál fué nuestra
sorpresa en el momento de abrir la última adquisición, un vinilo del primer EP -"Un
Pingüino en mi Ascensor"-, ¡el disco estaba firmado y dedicado!. Además, en el interior también
se encontraba un pequeño panfleto de presentación del grupo por parte de la
compañía discográfica (DRO). Aquí podéis ver estos documentos.
Interior firmado del primer EP (Un Pingüino en mi Ascensor)
| Contenido del panfleto de presentación del grupo por parte de DRO: |
| UN PINGÜINO EN MI ASCENSOR |
| ¡Lo sabía!¡Un Pingüino en mi Ascensor! |
Bueno: Algún día tenía que suceder.
Y a pesar de los precedentes (hombres en la nevera, hipopótamos en las bañeras, etc) es
probable que UN PINGÜINO EN MI ASCENSOR sea el más curioso de todos ellos. No vamos a
ahondar ahora en los extraños avatares del destino que llevan a un Pingüino honrado,
estudioso y decente, a realizar un despropósito pop como el que tienes en tus manos.
José Luis Pingüino ha tenido el valor, aunque no te lo creas, de ponerse a tocar un
órgano casero sin ninguna clase de inhibiciones acompañandose de una voz que, aunque
poco habituada al bel canto, posee una asombrosa efectividad expresiva al contarte las delirantes
vicisitudes de esta pingüinera vida suya. Como la vez que compró un telescopio
japonés para espiar a su vecina, o aquella ocasión en que se dió cuenta de que
el destino de los pingüinos ibéricos es parecerse cada vez más a los
teens-pinguinorteamericanos, o sus problemas entre el té y el café café. Y
otras mil aventuras dudosas e increiblemente divertidas.
Pero ...si buscas superproducciones olvídate, te encuentras ante una expresión
minimalista del espíritu más puro del pop. Lo único que José Luis
Pingüino ha hecho es sustituir la acústica por el organo casio (Medida acorde con estos
tiempos), pero, en definitiva, es lo mismo.
Abrígate para entrar en el CLUB POLAR, aguza el oído para seguir letras de las que se
escriben sin pensar en "(Esto lo voy a vender a)" y así, tal vez sin darte cuenta,
quizás te veas flotando en un témpano, tiritando junto a una estufa, con una bufanda
y un gorro ridículamente rojos, con rumbo al sur (inalcanzable) y bailando melodías
despreocupadas.
Porque al fin y al cabo ...¿Y por qué no?.
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| DRO |
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Podéis ver aquí el documento original
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